La satisfacción de las madres con el cuidado de enfermería proporcionado a los neonatos es un aspecto crucial que influye en la calidad de la atención y en los resultados de salud tanto para los bebés como para sus familias. Este tema se vuelve especialmente relevante en el contexto actual, donde el enfoque centrado en la familia y la atención integral son pilares fundamentales en la práctica de enfermería. La percepción de las madres sobre el cuidado recibido no solo refleja la efectividad de las intervenciones realizadas, sino que también puede impactar su bienestar emocional y su capacidad para involucrarse activamente en el cuidado de sus hijos (11, 12).
En el presente estudio, se identificó que la mayoría de las madres eran mujeres adultas de entre 35 y 45 años (44.1%), casadas (41.2%) y con un nivel educativo relativamente alto: el 50% completó la secundaria y el 35.3% alcanzó la educación superior. Además, la mayoría residía en zonas urbanas (64.7%) y su principal ocupación era ser amas de casa (47.1%). Al contrastar estos resultados con los hallazgos del estudio de Francys Vásquez (13), emergen notables diferencias en los perfiles sociodemográficos. En dicho estudio, el grupo de edad más frecuente fueron menores de 20 años (30%), seguido de los rangos de 31-35 años (22%) y 21-25 años (20%), con un promedio de edad de 26.2 años. Asimismo, el 60% de las participantes eran solteras, el 72% tenía educación secundaria, el 54% eran amas de casa y el 60% residía en áreas rurales.
Por otro lado, Segovia M. y Urbina H. (14) aportan información relevante sobre las características de las madres en su investigación, destacando que el 48% se encontraba en el grupo etario de 15 a 25 años, seguido del 35% entre 26 y 35 años y el 17% entre 36 y 45 años. En cuanto a procedencia, la mayoría residía en zonas urbanas (79%), mientras que el 21% provenía de zonas rurales. Respecto al nivel educativo, el 41% de las madres había completado estudios secundarios, el 26% tenía estudios técnicos superiores y solo el 11% alcanzó estudios universitarios. En la misma investigación, el 59% de las participantes eran amas de casa, el 24% trabajaban de forma independiente y el 16% restante eran estudiantes o dependientes. Finalmente, en términos de estado civil, el 57% eran convivientes, el 27% solteras y el 14% casadas.
Además, en un estudio de Eileen et at. (15, 15), mostró características específicas de los padres o cuidadores que correspondía a individuos blancos no hispanos, entre 25 y 34 años, con al menos un título de secundaria. Sin embargo, se observó una diversidad significativa en términos de raza, edad y nivel educativo. La mayoría de los padres eran blancos (59%), seguidos por afroamericanos (21%). Aunque cerca de la mitad tenía entre 25 y 34 años, también se incluyeron rangos de 18-24 años (20%) y 35-44 años (20%). Respecto a la educación, alrededor del 50% contaba con un diploma de secundaria o GED, el 40% con títulos técnicos, universitarios o superiores, y el 8% con formación vocacional. La estancia neonatal más común fue de 3 a 4 días (rango 1.5-266 días), y los padres pasaron en promedio 7 horas al día en la unidad.
Estas diferencias evidencian la diversidad en los perfiles de las madres estudiadas. Mientras que en esta investigación predominaron mujeres adultas, casadas, con mayor nivel educativo y residentes en zonas urbanas, en los estudios de Vásquez, Segovia y Eileen predominan mujeres jóvenes, solteras, con menor nivel educativo y provenientes de áreas rurales. Estas variaciones demográficas pueden influir significativamente en la percepción de la calidad del cuidado de enfermería, así como en las expectativas y necesidades relacionadas con la atención neonatal. En este sentido, los resultados subrayan la importancia de diseñar estrategias de cuidado personalizadas y adaptadas a las particularidades de cada población, con el fin de garantizar una atención integral y satisfactoria.
Con respecto a las características obstétricas de las participantes en la investigación, se observó que el 88,2% de las madres realizaron más de cinco controles prenatales, mientras que el 11,8% restante tuvo menos de cinco controles durante todo su embarazo. Además, se identificó que la complicación obstétrica más frecuente correspondió a la categoría “otras” en un 41,2%, destacando condiciones como placenta previa, hiperémesis gravídica y restricción del crecimiento intrauterino. Estas complicaciones pueden incrementar la preocupación materna y, por ende, influir negativamente en la satisfacción con los cuidados de enfermería, especialmente si no se brinda una atención personalizada y empática que aborde sus necesidades específicas.
Es relevante mencionar que la totalidad de las participantes tuvo una vía de parto por cesárea, ya que estudios previos han señalado que las madres sometidas a cesárea pueden tener percepciones variadas sobre el cuidado de enfermería en el postoperatorio (16). Por ejemplo, un estudio concluyó que las madres sometidas a cesárea tienen una percepción favorable con relación al cuidado de enfermería en lactancia materna durante el postoperatorio. Sin embargo, la satisfacción puede depender de factores como la información proporcionada, el apoyo emocional y la asistencia en el inicio de la lactancia materna (17).
Al comparar estos hallazgos con los datos de la investigación de Leana et al. (18), se observa que, en su estudio, el 62,7% de las mujeres tuvieron una cesárea y el 37,3% un parto vaginal. Además, el 68% de las mujeres tuvo un tiempo de hospitalización entre 21 y 30 horas, y la mayoría eran primigestas (56%). Así mismo encontramos diferencias con los resultados obtenidos por Vásquez, donde el 58% de las participantes tuvo un parto vaginal y el 42% una cesárea. En ese mismo estudio, el 44% de las madres eran primíparas, mientras que el 32% eran secundíparas, con un promedio de edad gestacional de 38,1 ± 1,58 semanas. Estas diferencias podrían explicarse por factores relacionados con las políticas de atención obstétrica y las prácticas médicas, así como las características demográficas de las madres incluidas en cada investigación.
Con esto podríamos establecer que las diferencias en las características obstétricas de las diferentes investigaciones estudiadas pueden influir en las expectativas y percepciones que tienen las madres sobre el cuidado de enfermería. Por ejemplo, Vásquez (13), en su investigación menciona que las madres primigestas pueden requerir más orientación y apoyo, lo que, sí es proporcionado adecuadamente, podría aumentar su nivel de satisfacción. Factores como la cantidad de controles prenatales, la presencia de complicaciones obstétricas y el tipo de parto son determinantes en la satisfacción materna con el cuidado de enfermería en neonatos. Por ello es fundamental que el personal de enfermería ofrezca una atención individualizada, brinde información clara y apoyo emocional, especialmente a aquellas madres con factores de riesgo o experiencias obstétricas complejas, para mejorar su percepción y satisfacción con los cuidados recibidos.
En relación con el nivel de satisfacción general de las madres pudimos identificar que un poco más de la mitad de ellas tuvieron una satisfacción alta con un 55.9% que equivale a 19 madres y un 44,1% tiene una satisfacción media que serían los 15 restantes. En comparación con el estudio realizado por Pariasca R. (19) en Lima – Perú donde determinó la satisfacción de las madres y la calidad de cuidados de enfermería al recién nacido en Neonatología en la que se obtuvo que aproximadamente el 79.2% tienen una satisfacción alta, el 19.2% una satisfacción media y el 1.6% una satisfacción baja; estos resultados respaldan los de nuestra investigación en las que ambas predomina un nivel de satisfacción general alto.
Como podemos notar aquí las madres se encontraron conformes con la atención que está prestando el personal de enfermería de neonatología en estas instituciones, cumpliendo sus necesidades y las de los neonatos, denotando así el correcto actuar de los enfermeros en sus labores del área y las altas capacidades y competencias que estos presentan para brindar sus cuidados adecuadamente, lo cual favorece en gran medida al binomio madre e hijo y a las instituciones de salud que tienen como objetivo una atención de calidad, por lo cual es imprescindible conservar las acciones que permitan mantener elevado este grado de satisfacción de las madres.
En contraparte a esto tenemos el estudio realizado en Babahoyo – Ecuador por Salcedo C. (20) donde se denota que el 68% tiene un nivel regular, el 25% un nivel bueno y el 7% un nivel malo, así mismo encontramos la investigación de García J. e Hipólito G. (21) en Trujillo – Perú que nos reveló que el 48% están medianamente satisfechas, el 37% están satisfechas y el 15% insatisfechas y por último tenemos el estudio realizado por Robles Cáceres M. (22) en Lima – Perú el cual nos indica que el 62.5 % está medianamente satisfecha y el 26.8% altamente satisfecha, por ende, estas investigaciones nos demuestran un resultado diferente en el que predomina el nivel de satisfacción medio.
De ahí que, en general podemos evidenciar que el nivel de satisfacción del cuidado de enfermería a neonatos varía dependiendo de cada institución que brinda este servicio, debiendo tomar en cuenta el por qué este grupo de madres no se encuentra totalmente de acuerdo con la atención que se está brindando e impulsar medidas y acciones que mejoren estos resultados, poniendo énfasis en la transmisión de confianza por parte de los cuidadores a las/los usuarios el cual es un factor importante que demuestra sus aptitudes e influye en la satisfacción.
Del mismo modo, tenemos el nivel de satisfacción de las madres con el cuidado de enfermería por cada dimensión: técnico científico, humana y entorno, en las cuales nuestro estudio desencadenó los siguientes resultados; técnico científico las madres tuvieron un nivel de satisfacción medio con un 91.2% y alto un 8.8%, comparando estos resultados con los obtenidos por Ortiz F. (23) donde se refleja que este apartado tiene un nivel medio con 53.5% y alto un 32.5%, asemejándose a nuestros resultados donde el nivel de satisfacción en esta dimensión es medio, demostrando así la urgencia de seguir mejorando progresivamente los conocimientos y habilidades del personal de enfermería para así proporcionar cuidados, procedimientos e intervenciones con fundamentos científicos garantizando una atención oportuna y de calidad a los neonatos.
En cuanto a la dimensión Humana se obtuvo un nivel de satisfacción alto con un 76.5%, estos resultados guardan relación con lo encontrado por Loza L. y Lloclla Y. (24) que demuestra un 60% de madres satisfechas con el cuidado enfermero, por ende, las madres demostraron que el cuidado de enfermería se proporcionó con empatía, ofreciendo un trato respetuoso y digno tanto a los Neonatos como a sus madres, las cuales tenían el apoyo necesario y se sentían en confianza.
Pero, por el contrario, tenemos el resultado proporcionado por Leyva G. Y Pacheco K. (25) donde nos dice que el nivel de satisfacción en esta dimensión en su mayoría es bajo con un 49%, dándonos un punto de vista completamente diferente a los anteriores ya que las madres aquí se encontraron insatisfechas. (25) donde nos dice que el nivel de satisfacción en esta dimensión en su mayoría es bajo con un 49%, dándonos un punto de vista completamente diferente a los anteriores ya que las madres aquí se encontraron insatisfechas. Por consiguiente, debemos entender la importancia de proporcionar un cuidado humanizado tanto al neonato como a la madre ya que la filosofía del profesionales de Enfermería se basa en el cuidado y son los que están en continuo contacto con la familia ya sea proporcionando como informando los cuidados y atenciones individualizadas que necesita el recién nacido, constituyendo los enfermeros el soporte fundamental ante situaciones agobiantes, negativas o beneficiosas para la madre en el proceso de recuperación del neonato.
Y por último tenemos el entorno, este presentó una satisfacción media con un 97.1% y alta un 2.9%, de forma similar se encuentran los resultados de Ortiz F. (23) que obtuvo un nivel medio de satisfacción con un 45% y alto con 31.25%, así mismo tenemos el de Loarte Vásquez E. (26) donde nos demuestra que la mayoría se encuentran medianamente satisfechas con un 65,2% y el 31.8% estuvieron satisfechas, aquí podemos evidenciar como los estudios respaldan nuestros resultados en los que se obtienen un nivel de satisfacción medio, por tal razón, sabiendo que en este apartado lo que se toma en cuenta son las instalaciones del servicio de Neonatología y sus áreas aledañas, se refleja la necesidad de proporcionar un entorno seguro y cómodo para la recuperación del neonato así como proporcionar un ambiente agradable y resplandeciente.
Como enfermeros debemos saber la necesidad de que el ambiente en el que se encuentra el neonato debe ser limpio con normas asépticas ya que esto propicia su mejoría, previniendo las infecciones por microorganismo ajenos a él, así mismo contemplamos que los equipos que se encuentran en el área deben estar adecuadamente funcionales, la comodidad de las madres influye en el resultado de la satisfacción por lo cual el área debe contar con espacios cómodos y accesibles a ellas.